Qué hacer cuando castigan a tu hija en el cole y tú no crees en el castigo.

Hace unos días cuando recogí a mi hija del colegio se echó a llorar amargamente en los brazos de su padre. Nosotros le preguntamos qué le pasaba pero no soltaba prenda. Entre más preguntábamos más lloraba. Era un llanto de tristeza no de dolor. Entonces decidimos respetar su espacio. Le dijimos que cuando le apeteciera contárnoslo estaríamos encantados de escucharla y cambiamos de tema. La niña al poquito se relajó y se olvidó del asunto.

Esa misma tarde, en vista de que no me había contado nada, le volví a preguntar. Primero, le pregunté si le apetecía contarme lo que había sucedido. Y seguía mostrándose cerrada a hablar del tema. Después  le pregunté si se trataba de algo con un compañero y me respondió que con la profesora. Le pregunté si le habían reñido y respondió que sí, pero insistió en que no quería hablar de eso porque no quería recordarlo. Así que tuve que tragarme mi curiosidad y la incertidumbre y respetar  de nuevo sus tiempos.

Al día siguiente, por fin, me lo contó. Todo comenzó cuando me dijo que no quería ir al cole y se abrazó llorando a mi. Primero la calmé, la abracé sin decir nada y la acaricié hasta que se calmara un poco. Si en ese momento le hubiese preguntado algo, probablemente  no me hubiese  dicho nada. Ese momento era para desahogarse. Como nos pasa a todos  cuando algo nos entristece y necesitamos  primero soltar la tensión. Luego cuando comenzó a calmarse   fui preguntándole hasta que me contó lo sucedido. La habían castigado  y ese día se iba a quedar sin recreo.

Si me seguís hace tiempo supongo que ya sabéis que utilizo la disciplina positiva como modelo a seguir en la educación de mi hija  y que por tanto,  no soy partidaria de utilizar los castigos. Pero en este caso no se trataba de mi, sino de su profesora.  Así que aquí os comento cómo abordé la situación desde el punto de vista de la disciplina positiva, para reforzar a mi hija ante esta situación, aprendiera de lo ocurrido, se superase y adquiriera confianza en sí misma:

  • Mi hija no quería ir al colegio para evitar tener que estar en el patio sin poder jugar. Le comenté entonces que las normas debían cumplirse. Y que  muchas veces  tendremos que hacer cosas que no nos gustan.  Que entendía que pudiera estar triste pero también le comenté que ella era una niña fuerte y que sabía que podría con ello. También le dije que esto la haría más fuerte como a la niña pequeña de las Crónicas de Narnia que era toda una heroína (una peli que le encantó). O lo fuerte que fue  el sábado cuando  atravesó conmigo toda nuestra ciudad a pie , empujando su cochecito de muñecas con la única motivación de encontrarse con sus amigos. A pesar de que creía que no podría hacerlo. Por lo tanto, no intenté convencerla de que estuviera feliz o contenta.  Y en este aspecto  es donde  gastamos más energía. Si se sentía triste, frustrada, enfadada o asustaba estaba en su derecho y además sentirse así y no evitarlo la entrenaría en la gestión de las emociones.
  • Le expliqué que no ir al cole no solucionaba nada porque si no se enfrentaba a la situación se sentiría más débil. Le dije que somos más fuertes cuando no enfrentamos a las cosas que no nos gustan (aunque lo hagamos con miedo) como hacía (otra vez ) la niña de las Crónicas de Narnia.
  • Ella me dijo que ese castigo no solucionaba nada. Siempre hemos hecho referencia en casa a que castigar funciona un ratito para que los niños se porten mejor pero que en realidad, no les enseña de verdad cómo hacerlo mejor a largo plazo. Y ese es el motivo por lo que en casa lo hacemos así. Aunque  siempre le recordamos que en otros lugares funciona de otro modo y ella deberá adaptarse o ser consecuente y aceptar las consecuencias que le impongan.
  • Le hago reflexionar sobre lo ocurrido  preguntándole  con la intención de que ella vaya sacando sus conclusiones (la vía más efectiva para el verdadero aprendizaje). ¿Qué has podido aprender de esto? ¿lo harías igual la próxima vez? ¿Qué cambiarías la próxima vez? . Hago hincapié que lo importante de lo que ha ocurrido es lo que ella haya aprendido de todo esto. Y la dejo que piense. Al rato,  cuando se estaba poniendo los zapatos para salir de casa me dijo sonriendo “Yo lo que quiero es que no me castiguen” Y  le respondí : “Pues entonces ya sabes qué debes hacer y qué no”. Es necesario no decirles a los niños que ha pasado , por que y como debe resolverlo sino preguntarles qué, por qué y cómo ha de hacerlo.

NOTA: No os comento la situación que generó el castigo  porque en realidad   es lo de menos.  Me resulta más importante aprender de lo ocurrido que darle vueltas a algo que ni yo ni ella podemos cambiar. Me refiero a que da igual si es justo o no. Lo que me resulta importante es que mi hija crezca, gane fuerza para enfrentarse a las cosas que le van ocurriendo, y se enfoque en soluciones para las próximas veces. Empoderándola y como consecuencia indirecta fortaleciendo su autoestima. Obviamente no estoy conforme con la medida, además de parecerme  que salir al patio no es un regalo sino una necesidad.  Pero al margen de todo eso, lo importante es que de todas las situaciones se aprende y esta es  una oportunidad para enseñarle a mi hija cosas realmente importantes para la vida y saber   poner el foco donde debemos invertir de verdad nuestra energía.

Os dejo a colación un video de Davi Coleman donde habla del valor que tiene para la vida la inteligencia emocional.

 

PD.Por cierto, al final la señorita se retractó y retiró el castigo. 🙂