La buena educación.

La disciplina positiva que no es Disciplina Positiva.

Siempre he pensado que en algún momento la violencia ejercida hacia los niños, tarde o temprano acabaría siendo igual de estigmatizada que la violencia de género . Y creo que vamos en el camino o al menos es lo que siento cuando veo artículos como el que ha salido  en El País ” El decálogo de los pediatras  de EEUU para educar sin azotes  ni humillaciones ” Entre más resuene lo nefasto de esta violencia, mayor conciencia se irá generando y hablaremos en otros términos de la buena educación.

Pero como Educadora certificada en Disciplina Positiva y miembro de la Asociación Disciplina Positiva España que soy, difiero de algunos puntos del artículo que iré desgranando:

1. IMITACIÓN: El artículo expone que hay que enseñar a un niño lo que esta bien de lo que está mal y estoy de acuerdo . Aunque si hablas de imitación, se supone que el ejemplo  de uno mismo sin dar  “charlas” valdría para tal efecto. Tiene más impacto en el niño lo que ve que haces  que lo que le dices.

Asimismo, no hay nada más efectivo que permitir las consecuencias naturales.  Estas  consisten en dejar que los niños experimenten las consecuencias de sus actos sin interferencias. Es decir, sin la ayuda o rescate de un adulto. Por ejemplo, si tu hijo no ha sacado la ropa sucia de deporte del bolso, permite que vea lo que ocurre cuando no lo hace: el bolso olerá mal cuando lo abra, no tendrá la ropa limpia para el siguiente entrenamiento, etc…

Es necesario que sea el propio  niño quien saque sus propias conclusiones de lo que hace y de lo que deja de hacer  para que se produzca de verdad, el verdadero  aprendizaje.


2. PONER LÍMITES: Los límites son necesarios y hay que establecerlos, pero la dificultad radica cuando hay que hacerlos cumplir. Si el niño se niega solemos utilizar métodos coercitivos. Y el niño se suele negar porque se siente ignorado, no tenido en cuenta, no valorado, obligado, presionado… Cuando nos sentimos así , a cualquier ser humano no le nace  colaborar. Por  tanto, respetar al niño tratándole de forma digna y con respeto, ofrecerle  opciones, negociar, pedirle soluciones a un problema enquistado, entender sus tiempos, utilizar el sentido del humor o el juego le harán sentirse valorado , tenido en cuenta como persona… Lo que será fundamental para que le nazca colaborar.

3. EXPLICAR LAS CONSECUENCIAS DE LAS CONDUCTAS: Dice el artículo que no se debe chantajear a un niño con algo que realmente necesite. Yo considero que no se debe chantajear a un niño bajo ninguna circunstancia, porque eso significaría que el trato que le damos es vejatorio, poco digno e irrespetuoso. ¿Te plantearías tratar así a tus amigos? Los niños son niños. No pueden hacer las cosas como las harían los adultos: les falta habilidad y entrenamiento y para ello es necesario equivocarse. Lo importante no es que paguen por sus errores sino que aprendan de ellos . Por lo que más que advertirles,  hagámosles reflexionar  sobre lo que ocurriría en  equis circunstancias. ¿Cómo cree que podría resolverlo la próxima vez?, ¿O repararlo?.

En definitiva, en lugar de castigar o aplicar una consecuencia con el objetivo de que el niño a través del sufrimiento  aprenda, nos enfocamos  en las soluciones.

4. ESCUCHA A TU HIJO: Hay que escuchar de verdad y no basta con dejar hablar a un niño hasta el final.

Si cuando termina le decimos lo que debe hacer, poco escuchado se sentirá. La escucha debe ser real. Escuchamos para saber de verdad qué piensa, cómo se siente y tenerlo en cuenta para llegar acuerdos e involucrarlo en sus decisiones.

5. PRESTAR ATENCIÓN: Es necesario ponernos más en los zapatos de los niños para comprenderlos. No verlo todo desde nuestro prisma de adulto. Por ejemplo: ¿Cuánto de importante, de 0 a 10, era para ti a los seis años cepillarte los dientes ? Teniendo en cuenta esto, te será más fácil utilizar otras vías con tu hijo para lograr que se cepille los dientes como por ejemplo : ¿una carrera hasta el baño?

6. FORTALECER SUS COMPORTAMIENTOS POSITIVOS: Más que fortalecer hablaría de reconocer. Motivar en lugar de alabar.

7.IGNORAR UN MAL COMPORTAMIENTO: Puedes obviar un comportamiento inadecuado pero no al niño. Y solemos castigarle con el abandono emocional cuando se porta mal. Al margen de esto hay que valorar qué son malos comportamientos o lo que sería comportamiento más o menos normal de un niño según que edades aunque no estén haciendo lo correcto. Por ejemplo, las rabietas en lo niños pequeños son una respuesta emocional natural ante una frustración. No lo ignores porque tiene una rabieta. Muestra tu comprensión y tu empatía con pocas palabras y acompaña emocionalmente sin ceder ante la petición, pero no abandones emocionalmente al niño porque es cuando más te necesita.

8. HAY QUE ESTAR PREPARADO PARA EL ENFRENTAMIENTO: Este punto del artículo no lo entiendo bien. Sobre los enfrentamientos de los hijos, pienso que hay que normalizarlos. Los hijos son personas, no soldados. Por lo tanto se quejarán, desobedecerán si no les interesa algo y se enfrentarán a nosotros. Y nuestra capacidad para tomarlo como algo no personal sino como algo natural del proceso, manteniendo el respeto y centrándonos en la búsqueda de soluciones de forma conjunta nos servirá para enfrentarnos a los conflictos de la manera mas efectiva y enriquecedora para ellos.

9. RECONDUCIR EL MAL COMPORTAMIENTO: En este punto estoy de acuerdo conque una mayor comprensión de lo que es un niño nos ayudará a tomar decisiones más acertadas.

10. TIEMPO FUERA: Y el último punto con el que discrepo notablemente. En el enfoque de la Disciplina Positiva el tiempo fuera es Tiempo Fuera Positivo. El niño puede tener un espacio construido por él para que pueda utilizarlo para calmarse cuando esté enfadado. Un buen momento para construirlo es cuando comenzamos a hablarles de autocontrol o qué hacer con nuestro enfado. Se trata de un espacio físico donde el niño habrá colocado objetos que le ayuden a calmarse como papel y lápices, música, cojines, imágenes relajantes… Para que funcione la idea de calmarnos cuando estamos enfadados (y no actuar en caliente), es necesario que se le invite al niño a utilizarlo pero no obligarlo, porque cuando obligas a alguien que haga algo cuando está enfadado ¿lo hará? Probablemente no.

No obstante , y a pesar de las discrepancias con el enfoque,  estoy muy  contenta porque se habla cada vez más de cómo se merecen los niños que les tratemos, además de ir rompiendo con la creencia establecida que en pos del amor y la buena educación es necesario el trato vejatorio y dominante de la antigua escuela.

¡Feliz día!