Cómo hacer que tu hijo sienta que pertenece.

Si llevas tiempo leyendo sobre disciplina positiva o has acudido a algún taller te sonará este concepto: el sentido de pertenencia. Pertenencia a la familia como primer núcleo integrador. El niño necesita sentirse  valorado, irremplazable y tenido en cuenta por el resto de los miembros de la familia.

Pues hoy te cuento cómo podemos hacer que el niño se sienta de esta forma,  porque no basta con decir que nosotros le queremos sino hacérselo sentir. Y aquí es donde de forma muy ingenua solemos perdernos  la mayoría de los padres: Si me paso todo el día con él; Le doy todo lo que me pide…

Lo cotidiano es que tratemos al niño como a una persona inferior a nosotros en conocimientos, inmaduro y que por lo tanto debemos decirle siempre y en casi cualquier circunstancia cómo debe hacer las cosas, comportarse, comer, ducharse o incluso ir al baño. Creemos desde nuestro punto de vista como padres y madres que esa es nuestra responsabilidad y el modo en que debemos hacer las cosas.

Ya te he hablado en otras ocasiónes de la importancia de la autonomía y de cómo empoderar al niño dando opciones, así que hoy me centraré en la pertenencia.

Imagina las siguientes situaciones:

  • Una pareja amiga tuya te invita a almorzar con ellos en un restaurante. Ellos se sientan uno enfrente del otro y tu al lado de uno de ellos. La pareja habla todo el tiempo entre ellos. Tú intentas entrar en la conversación pero te responden serios y un poco autoritarios que les dejes hablar, que te entretengas con otra cosa, que comas un poco de pan. Y así durante toda la comida.
  • Vas con tu pareja a hacer la compra, y cada vez que coges algo que no está en la lista pero que te apetece mucho comer, tu pareja lo saca del carrito y te dice que no puedes cogerlo. Que no es saludable o que son porquerías y lo saca del carrito. A la tercera vez que lo intentas, te dice que la próxima vez no te lleva porque no sabes comportarte.
  • Odias las espinacas pero una vez en semana debes comértelas “obligadas” . Tu pareja insiste en que son buenas para ti. Y si no te las comes, te advierte que hasta que no lo hagas no comerás otra cosa.
  • Vas a una feria llena de atracciones y te obligan a montar en la noria. A ti te da pánico (como a mi, lo reconozco) pero tu pareja te obliga a subir. Da igual que chilles o llores. Se te tiene que quitar el miedo.
  • La misma situación en la piscina. No sabes nadar y te asusta el agua, pero tu pareja cree que lo mejor es lanzarte al agua para que se quite.
  • Te despiertas por la noche porque no puedes dormir. Te levantas a por agua y tu pareja enfadada te pregunta que a dónde vas a estas horas. Y te obliga a permanecer en la cama, tengas o no tengas sueño.
  • Te gusta el helado de chocolate pero como tu pareja es alérgica al chocolate, para que no se desconsuele, se enfada contigo si te lo pides de ese sabor. Desde luego, que poco considerada eres con tu pareja.

Y así multitud de situaciones que pueden resultarte muy comunes (no te sientas mal), aunque la realidad es  que no nos suele ocurrir ¿verdad? Pero si nos pasara ¿nos sentiríamos tenidos en cuenta?

A continuación te cuento cómo podemos hacer que nuestros hijos sientan que pertenecen  a la familia:

  • Inclúyelo en las decisiones importantes que tome la familia. Esto no quiere decir que siempre haya que hacer lo que el niño piense, pero mostrarle que le escuchamos y nos interesa su opinión le hará sentirse escuchado.
  • Involúcralo en las actividades de la familia pidiendo su opinión, que participe de la organización, que haga sugerencias.Puede que muchas cosas te resulten absurdas, pero te maravillará observar que otras cosas magníficas se le ocurren.
  • Ten en cuenta su personalidad y respétala. Si es tímido o extrovertido, osado o más temeroso, habilidoso en los deportes o un ratón de biblioteca. Si ves que tu hijo carece de alguna cualidad que le puede aportar cosas positivas a su vida, debemos alentarle y motivarle a que lo potencie pero siempre desde el respeto y el acompañamiento y no desde la imposición.
  • No pasar por alto sus gustos, opiniones, las decisiones que va tomando. Debemos olvidar nuestras expectativas sobre nuestros hijos y lo que nos gustaría a nosotros que ellos comieran, como deben vestirse, comportarse…
  • Dale funciones dentro del ecosistema familiar a razón de lo que se le da bien: puede ser el mediador, el encargado de la logística o el de buscar las mejores propuestas de ocio. Siempre hay algo en lo que destacan. Reconócelo y dale su sitio.

En resumidas cuentas piensa en qué hacen los demás cuando te sientes aceptado y valorado y aplícalo en casa.

Dice la Disciplina Positiva que un niño que se siente bien, se porta bien. ¿Lo intentamos?

Un abrazo, Doris.

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