Crianza respetuosa frente al mundo real

Hace poco en un taller me preguntaron si criar de manera respetuosa no era criar al niño en una burbuja, en un mundo irreal. Porque fuera, el mundo no es solo menos comprensivo sino que en ocasiones el entorno puede ser muy destructivo : relaciones nocivas, envidias, malas acciones.

Por un lado me gusta añadir que nuestros hijos, no solo viven en nuestro mundo, también lo hacen en ese otro mundo: van a la guardería, al colegio o al instituto, a clases particulares, a clases de ballet o de karate. Se relacionan con tu vecina, con la de la tienda, con el pediatra, con los del parque de bolas… Están en constante comunicación con el exterior.Y por otro, que no es necesario sufrir de antemano para desgracias futuras. Mi impresión es  que debemos capacitar al niño para que cuente con las herramientas necesarias para enfrentarse a todo lo que ocurra. 

Ser en casa cariñosos y respetuosos con nuestros hijos, a la misma vez que les enseñamos, capacitamos, animamos a mejorar y ponemos límites no los debilita sino todo lo contrario. Los hace enormemente fuertes ante la adversidad, porque saben buscar el lado positivo de las cosas, confían en ellos, buscan soluciones y no culpables, asumen su responsabilidad, se alejan de las personas negativas porque se quieren y están acostumbrados a que se les trate bien, son consecuentes con sus actos y así un sin fin de superpoderes que adquieren con este tipo de crianza.

Si por el contrario, aprenden de las personas que les quieren a sufrir, a perder, a sentirse menos, a depender de ellos, cuando se enfrentan a ese mundo externo es probable que se dejen engullir, que no sean parte activa de su destino y que se resignen a lo que les llegue sin ningún filtro previo. Están acostumbrados a que les ordenen, a que les amenacen, a que decidan por ellos, a que elijan por ellos, a no buscar soluciones cuando se equivocan sino a pagar por ello.

Curiosamente, en las casas donde la crianza se ejerce desde un punto de vista más autoritario o permisivo, es donde se ejerce más la sobreprotección y el rechazo del sufrimiento. Si a mi hijo le pasa algo malo en el cole, le resto importancia. Si ha tenido un accidente, no vuelvo a hablar más del tema para que no lo recuerde y no vuelva a sufrir y si puedo lo llevo al parque de atracciones al día siguiente para que se distraiga y no piense más en ello (a pesar de que ya se sabe que la mejor manera de afrontar un trauma es aceptándolo), si no lo han invitado a un cumple, menospreciamos al niño del cumple y su fiesta. TODO, con el objetivo de que nuestro hijo no sufra.

La crianza consciente o respetuosa debe abogar por llamar al pan pan y al vino vino. Puro sentido común. Debemos dar apoyo moral cuando nuestro hijo sufra y acompañarle si quiere en ese proceso, pero nuestra labor es ayudarle a gestionarlo. Si tiene un accidente, debe vivir con eso, por eso es tan importante no evitar el tema de por vida, sino que consiga hablar de ello con normalidad y lo asuma con naturalidad (algo que se explica muy bien en El cerebro del niño si te interesa este tema), si un compañero no lo quiere o lo rechaza, el otro niño no es malo. Ejerce su derecho a elegir. Algo tan importante que nuestros hijos deben también aprender: a tomar sus propias decisiones, elegir amistades…

No obstante, ¿debemos mostrarle un mundo externo afable y no necesariamente un campo de batalla a nuestro hijo?.

Pienso que sí. Que el prisma con el que le hagamos ver el mundo a nuestro hijo también es importante. Si pensamos que fuera es una jungla y debes sobrevivir a toda costa, lógicamente el mecanismo que activas en tu hijo es el de alerta y el sálvese quien pueda por puro instinto de supervivencia. Pero si les hablamos de un mundo donde nosotros podemos intervenir (con sus penas y sus alegrías): elegir a las personas que nos convienen, que nos nutran y no sean tóxicas, decidir una manera de trabajar que te satisfaga (me refiero a la profesión pero sobretodo a la actitud ante ese empleo), el cuidado personal, las relaciones sociales etc…, la película cambia, y mucho.

Así que si me preguntas si este tipo de crianza funciona en el mundo real, mi respuesta no es solo sí, sino que además es la que más herramientas aporta al niño para desenvolverse de manera más eficaz.

Espero que con esto haya podido completar mi respuesta en el taller (mucho más corta y concisa) . Si no estás conforme o por el contrario, te ha gustado y quieres contármelo, ya sabes que puedes dejarme un comentario. Me interesa mucho tu opinión. Y si  crees que le puede interesar este artículo a alguien  puedes compartirlo sin problemas. Estaré encantada.

Un abrazo

Doris

 

 

 

 

 

 

 

 

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