Cómo vivir un mejor verano con tus hijos en casa

Este va a ser mi segundo año como madre. Mi hija va a la guardería así que este verano no tengo que preguntarme qué hacer con mi hija, pero como siempre me adelanto a mis acontecimientos, he querido pensar que va a ocurrir dentro de dos años, cuando vaya al colegio y esté todo el periodo estival de VACACIONES.

Os diré que no dispongo de red familiar cercana que pueda ayudarme y para mi pareja son los meses de más trabajo así que la opción que me queda SOY YO. Para entonces, espero haber podido organizar mi agenda lo suficiente (y poder vivir sin talleres estos meses) para estar con Laia.

¿Qué haríamos entonces?

Hay una herramienta de disciplina positiva muy eficaz para todo el año, pero que en verano nos puede literalmente salvar la vida. Son las REUNIONES FAMILIARES. Para mí y para Laia aún es pronto para esto.

Pero para ti, si tus hijos tienen mas de cuatro años, a lo mejor te interesa.

¿Quieres saber en qué consiste?

Las reuniones familiares permiten que todos los miembros de la familia se encuentren en un espacio y tiempo predeterminado con la misma finalidad.
¿Cual puede ser esta finalidad? Todo lo que se te pase por la cabeza: desde las nuevas normas en casa en verano, planificar salidas de ocio, organización familiar para las tareas domésticas, uso del ordenador, planificación de comidas… Entre más involucrados estén los hijos en la planificación y organización de cualquier cosa mayor probabilidad de participación y ejecución. Si se deja de hacer, se revisa en la siguiente reunión, previamente establecida y se buscan nuevas alternativas.
Este formato requiere: participación de todos los miembros, por turno de palabra. Todos tienen derecho a expresarse libremente (mientras no se ataque o se falte el respeto a otro miembro) . Los acuerdos deben hacerse por mayoría, entre más consenso más probabilidades de éxito.
REGLAS para una buena reunión:

La hora y el lugar deben estar establecidos de antemano. Todos en casa deben conocerlo.
Respetar su cumplimiento: No cambiar la hora, el día, ni faltar en último momento. Nosotros debemos dar ejemplo y tomárnoslo muy en serio para que nuestros hijos se lo tomen igual (al principio les puede dar risa)
Tiene que conocerse de antemano lo que se va a tratar. En esto puede contribuir cualquiera de los miembros. Puede ser una buena idea poner una hoja en la nevera e ir apuntándolo ahí. Si hay algún niño que no sepa aún escribir y quiera aportar algo puede pedir ayuda a otro familiar y que se lo apunte.
Hay que ser realistas. Poner al principio mejor pocos puntos a tratar y que de tiempo en el horario establecido. Se pueden dejar los otros puntos para la siguiente reunión, en la que se aconseja que no pase más de una semana.
Están prohibidos los ataques, las faltas de respeto. No se juzgara a nadie. Si hay un conflicto se buscarán soluciones. Mejor que lo hagan las personas involucradas.
Los padres son uno más. No mandan, no son jefes, sus criterios son iguales que los de los demás.
Y por último y lo más importante: tiene que haber un buen clima familiar. No es el momento para echar en cara nada a nadie (por muchas ganas que se tengan). Si se va a tratar la organización de las tareas domésticas, nada de recriminarle a X a ver si lo hace. Esto se cargará la dinámica. Se parte de cero. Si alguien se sobrepasa, se le recuerda que no está permitido, si alguien se enfada mucho y se vuelve incontrolable, mejor dejar la reunión para otro momento pero no dejar de hacerla, si alguien ha incumplido lo acordado, se aborda el problema de forma neutral y se buscan nuevas soluciones. La parte responsable debe ser el que decida la solución que más convenga aunque todos hayan aportado ideas.
Hay que tener claro que como en todo, entre más reuniones se hagan, mejor nos saldrán. Esto es una herramienta que debe aprender a utilizarse y requiere práctica. No siempre saldrá bien, no siempre estarán todos contentos, pero si se mantiene el hábito y se respeta la idea de no recriminar nada a nadie y centrarnos en las soluciones ya tenemos mucho camino andado.

Con esto no se va a poder evitar tener días duros, pero sí mejora la comunicación en casa y si todos se sienten más implicados, es muy probable que mejore el clima familiar y se reduzcan los conflictos.

Con las reuniones se consigue por ejemplo, que las normas ya estén establecidas de antemano y por lo tanto, no debería ser necesario estar recordándoselo a todos los demás. Si alguien no cumple, se le remite a lo acordado en la reunión, si no lo hace se lleva de nuevo a otra reunión hasta encontrar un solución que satisfaga a todos.

Esta herramienta de disciplina positiva es oro. Con esto quiero decir que es tan valiosa que no deberíamos prescindir de ella en otoño, invierno, primavera… pero para empezar, el verano no está nada mal.

Si quieres saber más sobre esta u otras herramientas de disciplina positiva, anímate un día a hacer un taller con Familias Positivas, mientras tanto dime que te parece y deja algún comentario.

Y por cierto,

FELIZ VERANO!!!