Cómo dar opciones a tus hijos.

Da igual si eres una persona tranquila o impulsiva, valiente o temerosa a la confrontación. La técnica de la que voy a hablarte hoy te va a gustar, porque es muy fácil de hacer, seas como seas. Se trata de dar opciones. Mejor dicho, dar dos opciones para que tu hijo elija la que más le guste.

En lugar de: ¿Quieres desayunar?  o  Cariño, tenemos que irnos a casa. 

Puedes decir:   ¿Prefieres tomar la  leche fría o caliente? o Cariño , es la hora de irnos a casa ¿prefieres ir dando saltos o contando los coches rojos?

En los dos casos preguntamos  pero la primera invita a la posibilidad de decir no. Las otras cuestiones limitan el campo de actuación pero el niño se siente más tentado a querer tomar una decisión.

¿QUÉ CONSEGUIMOS DANDO OPCIONES?

  • Tu hijo siente que su opinión es importante. Le permites ser, no solo hacer. Aprende a tomar sus propias decisiones. Como no se le impone nada concreto no siente que le ningunees, aunque no le gusten ninguna de las opciones que le ofreces.
  • Las preguntas abiertas invitan a responder sí o a responder no. Y la naturaleza humana, rebelde en su esencia, nos predispone a negarnos ante una exigencia. Con las opciones nos comunicamos con nuestros hijos por otra vía.
  • Evita entrar en una lucha de poderes con nuestro hijo.
  • Reduce numerosos conflictos del día a día, tan solo cambiando la manera de decirles las cosas a nuestros hijos.
  • Mejora el clima familiar al reducir los conflictos.

¿CÓMO SE DAN OPCIONES?

  • La comunicación verbal debe ir acorde. Haz la pregunta de verdad. Preocúpate en saber e interesarte por lo que realmente prefiere tu hijo.
  • No debe sonar a ultimátum. Si tus hijos lo perciben como tal, es muy probable que le den ganas de responder que no quieren ninguna de las opciones. ¿Y qué haríamos entonces? Te lo cuento al final de este post.
  • No lo uses sin ton ni son porque de repente te das cuenta de lo bien que funciona. Si lo usas siempre, puedes restarle valor.
  • Úsalo en esos momentos que te cuesta más que tu hijo se ponga en marcha, haga algo concreto, termine alguna cosa…
  • Destierra la creencia de que por dar libertad a tu hijo para que tome una decisión, estás siendo permisivo o consintiendo demasiado a un niño… Consentir significa no establecer límites y permitir todo. En este caso damos libertad de elección sobre unas opciones estipuladas por nosotros. También tus hijos pueden dar  opciones y  ser igual de válidas si también lo son para ti.

¿QUÉ OCURRE SI TU HIJO RESPONDE QUE NO QUIERE NINGUNA DE LAS DOS?      

  • Puedes responder que esa no es una opción. Que hay que elegir una de las dos propuestas.
  • Si es mayor de cinco años, puedes preguntarle que opciones le gustarían. Las escuchamos y descartamos las que no sean acordes o apropiadas o realistas, pero sí podemos valorar las que sí lo sean.
  • Si insiste en que no, no y no olvida las opciones y siéntate con tu hijo. No quiere colaborar y debe sentirse mal por algo. Averigua el qué. Tienes que estar muy enfadado para decir que no a todo. ¿te pasa algo conmigo?, ¿quieres que hablemos de algo? Si ahora no te apetece hablar, lo respeto, pero quiero que sepas que estaré por aquí si quieres contármelo. ¿Puede ser que estés enfadado por algo que he hecho? Muchas veces forzamos al niño a que haga algo porque “nos viene mal” por tiempo, por cansancio (lo sé, a mi también me pasa). Pero siempre cuestiónate que es más importante a largo plazo en ese momento. Si cumplir lo establecido o enseñar a tu hijo a desenredar la madeja cuando se encuentra mal. Siempre parte de la premisa de la disciplina positiva: Un niño que se siente bien, se comporta bien.

¿Qué tal? ¿Lo probamos?

En mi casa somos fan numero uno de esta técnica. Anímate a usarla y cuéntanos que tal te ha ido.

Un abrazo, Doris.

 

 

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