5 cosas que te harán mejor padre/madre con tus hijos.

Si tu estás bien, serás mejor padre o madre. No me cabe ninguna duda. Tengo claro que la crianza, por el tiempo de dedicación que exige, es capaz de sacar lo mejor de nosotros pero en contrapunto, también lo peor. Sería poco realista aspirar a no enfadarnos nunca o sentirnos  siempre bien porque es igual de utópico. Yo creo, sin embargo, en las tendencias mayoritarias. En esas que acaparan la mayor parte del día, y si hay que elegir partes del día, pues en aquellas en que interactuamos con nuestros hijos. Porque solo a ellos les decimos las cosas  maravillosas que les decimos, pero también las más horribles. Así que para que esto último ocurra lo menos posible, te doy cinco pautas que te  ayudarán a sentirte mejor contigo mismo y de paso actuar mejor con tus hijos:

  1. Trata a tu hijo como te gustaría que te tratasen a ti. Si no te gustan que te griten, no lo hagas tú. Si no te gusta que te comparen, no lo hagas tú. Si no te gusta que te hagan sentir mal, no lo hagas tú. Tu hijo se va a sentir igual que tú.
  2. Frena tu vida. Ralentízala. Y dale la vuelta si se ha convertido en una montaña rusa. Lleva tú las riendas de tu vida y quítate lo superfluo. Ya lo he dicho en otras ocasiones, las prisas y los niños no se llevan nada bien. Y las prisas y los bueno modos, menos.
  3. Cuídate. Sé una persona a gusto con tu vida, con tu cuerpo, con tus amistades… Ten una vida aparte de tus hijos. Lógicamente, esa parte será muy pequeñita con respecto al tiempo que le dedicas a tus hijos si son pequeños, pero con el tiempo, esta se irá convirtiendo en una parcela más amplia en tu vida. Si tu estás más a gusto, más relajado y mas contento te enfrentarás con otra actitud a los retos de la crianza. Asimismo, te convertirás en un ejemplo muy saludable para la vida de tus hijos.
  4. Humaniza tu relación con ellos. Nos estamos pasando con los objetivos, con las expectativas y con las obligaciones, que nos hace comportarnos como robots y de forma mecánica. Mírale a la cara, escúchale, cierra el pico y no digas siempre la última palabra. ¿De verdad te crees que siempre tienes la razón? Y si te digo que no se trata de ganar, ni de tener la razón, sino de NO romper la comunicación. Nuestro objetivo debe ser que a pesar de las diferencias y las discrepancias, siempre les apetezca y les nazca contarte sus cosas. Si no ¿cómo pretendes que te cuenten si se han metido en algún lío o tontean con cosas peligrosas? Si te tienen miedo no lo harán. Si sienten que los vas a ignorar, tampoco lo harán. Trágate tu orgullo y escúchales.
  5. Redescúbrete en esta etapa para disfrutar de todo lo que pueden aportarte tus hijos. Disfrutar de tus hijos se ha convertido casi en un mantra pero se vive con una  presión tan grande a  hacerlo bien, que cuesta entrar en ese estado. Normalmente, porque asociamos hacerlo bien a conseguir que hagan lo que nosotros queremos . Céntrate en ganar su cooperación pero olvida las imposiciones. Tus hijos no son tus soldados, ni tus esclavos. Son personas, pequeñas y en desarrollo, que necesitan de un guía. Van a equivocarse, van a comportarse como cachorros que hacen ruido y ensucian pero están deseando aprender y sentirse queridos por ti. Anímalos a mejorar y ten paciencia.

¡Feliz semana!

Un abrazo, Doris.

Pd: te animo a compartirlo si crees que puede venirle bien a alguien.

 

 

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