4 claves para no aumentar la rivalidad entre hermanos.

Hace tiempo escribí  el post “Yo no soy mi hermano” , donde hice referencia a la necesidad de tratar a cada hijo como seres independientes entre sí. Intentando identificar  las necesidades individuales y satisfacerlas de manera particular. Porque, en muchas ocasiones,  la condición de hermanos nos hace   igualarlos como personas y lo cierto es que cada uno tiene  su  propia identidad y por lo tanto necesidades diferentes.

Pues bien,  esta es una de las cuatro claves que debemos tener en cuenta  como padres  para no  aumentar la rivalidad entre ellos.  

  1. TRATA Y QUIERE DE FORMA ÚNICA A CADA  HIJO: Por miedo a que tus hijos piensen  que los tratas de forma diferente  y  que no les quieres igual, te vuelves  loco intentando impartir justicia. Te  obsesionas en dar lo mismo a todos los hijos, aunque si te paras a pensar sabes que a personas distintas  necesidades diferentes. Creemos que así se van a sentir mejor y además somos más justos. Pero nada más lejos de la realidad. A nadie le gusta que lo quieran de forma general. A todos nos gusta que nos quieran por ser nosotros, por nuestras particularidades y no dentro de un pack que se llama hijos. Porque no sientes que ese amor sea tan verdadero como te hacen creer. Y por tanto, y aquí viene la primera sugerencia, observa a tu hijo, fíjate en lo que lo hace especial, en sus particularidades y dile que lo quieres por eso cuando te pregunte si lo quieres (o mejor no esperes a que te lo pregunte y díselo en un momento que estéis solos y te apetezca).Lógicamente hay muchas cosas obvias que van a necesitar todos los hijos a la vez pero el resto personalízalo. Porque aunque al principio les choque y te digan que eres injusta, poco a poco irán percibiendo cuando les toque a ellos, que son únicos en ese momento y al fin al cabo eso es lo que ansían desde que nacieron sus hermanos y tuvieron que compartirte. Sentirse únicos. Haz que cada niño se sienta número uno y no que exista un número uno y un número dos.
  2. NO LOS COMPARES: Nunca. Ni para bien, ni para mal. Solo aumenta la rivalidad entre los hermanos. Independientemente del motivo por el que lo haces, no repercute en la mejora de las relaciones fraternales sino todo lo contrario. Por lo que habrá que pensar si realmente compensa utilizar este sistema para motivar, para conseguir cambios, conseguir mejoras etc… a costa de ellos. Céntrate en la conducta de cada niño. Nada de lo que haga o deje de hacer tiene que ver con su hermano.
  3. NO LOS ETIQUETES: Mi abuela siempre me decía que no pusiera motes ni dejara que me los pusieran porque se mantenían de por vida. Pues con las etiquetas pasa lo mismo. Si me pones una etiqueta te la crees tú, se la cree tu hijo  y se la cree su hermano . Y así le tratarás tú, se tratará él y lo tratará su hermano. Las etiquetas no nos permiten avanzar. Te coartan la libertad de dejar de hacer algo que has hecho  y no te permiten mostrarte de otra manera. Si mi hijo es “malo”, y se ha ganado la medalla de malo con apenas 7 años, ¿cómo crees que va a comportarse? Si deja de comportarse como se espera de él a lo mejor pierde la atención que obtiene cuando lo hace, o deja de tener esa medalla que solo tiene él, que no es buena, pero es para él solo. Y el malo se mete con el bueno para seguir siendo malo. Y el bueno, se aprovecha de su fama de bueno, y utiliza al malo como chivo expiatorio. Debemos mordernos la lengua y no ponerles nombres a ellos sino a su conducta y cada vez que se intente identificar con esa etiqueta, romperle los moldes diciéndole que estás segura que sabe hacer las cosas de manera diferente. No las permitas y deja que tu hijo se libere para que pueda ser él en toda su esencia y no se encasille.
  4. PERMÍTELES VERBALIZAR LOS SENTIMIENTOS NEGATIVOS: Es doloroso escuchar de un hijo sentimientos negativos hacia su hermano. Como te parece inaceptable, te limitas a vetarlos o incluso a castigarlo por pensar así. Pero es necesario permitirle que los deje salir. Cuando te sientes mal con alguien y te desahogas, no quieres un juicio de valor. No quieres que te resten importancia y sobretodo no quieres que te obliguen a callar lo que sientes. Porque esto, no hace que te sientas mejor, no hace que te sientas comprendido y por supuesto no mejoran los sentimientos que albergas hacia ese hermano sino que empeora.  Permitir los sentimientos negativos no significa permitir actos negativos, pero debes dejar que se desahogue, que lo verbalice para que una vez fuera puedan entrar los sentimientos positivos. Solo tienes que ponerte en su lugar y tratar de comprender cómo te sentirías mejor.

Esto es  el resumen de lo que hablamos en la charla “Mis hijos se pelean”. 

Dale a cada hijo lo que necesita, no los compares ni los etiquetes, y permíteles que se desahoguen si están enfadados con su hermano

Si no estás muy conforme con las propuestas sugeridas, te invito a que recuerdes tu niñez y la relación con tus hermanos y pienses  si tus padres hacían alguna de las cuatro cosas arriba mencionadas y cómo te hacían sentir. Puede que después lo veas de otro modo.

De todos modos, si no estás conforme o por el contrario te ha gustado el post, no dudes en contármelo. Me ayuda a ir conociendo que se mueve detrás de estas lineas.

Doris.

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