La buena educación.

La disciplina positiva que no es Disciplina Positiva.

Siempre he pensado que en algún momento la violencia ejercida hacia los niños, tarde o temprano acabaría siendo igual de estigmatizada que la violencia de género . Y creo que vamos en el camino o al menos es lo que siento cuando veo artículos como el que ha salido  en El País ” El decálogo de los pediatras  de EEUU para educar sin azotes  ni humillaciones ” Entre más resuene lo nefasto de esta violencia, mayor conciencia se irá generando y hablaremos en otros términos de la buena educación.

Pero como Educadora certificada en Disciplina Positiva y miembro de la Asociación Disciplina Positiva España que soy, difiero de algunos puntos del artículo que iré desgranando:

1. IMITACIÓN: El artículo expone que hay que enseñar a un niño lo que esta bien de lo que está mal y estoy de acuerdo . Aunque si hablas de imitación, se supone que el ejemplo  de uno mismo sin dar  “charlas” valdría para tal efecto. Tiene más impacto en el niño lo que ve que haces  que lo que le dices.

Asimismo, no hay nada más efectivo que permitir las consecuencias naturales.  Estas  consisten en dejar que los niños experimenten las consecuencias de sus actos sin interferencias. Es decir, sin la ayuda o rescate de un adulto. Por ejemplo, si tu hijo no ha sacado la ropa sucia de deporte del bolso, permite que vea lo que ocurre cuando no lo hace: el bolso olerá mal cuando lo abra, no tendrá la ropa limpia para el siguiente entrenamiento, etc…

Es necesario que sea el propio  niño quien saque sus propias conclusiones de lo que hace y de lo que deja de hacer  para que se produzca de verdad, el verdadero  aprendizaje.

Muérdete la lengua.

Este verano estoy utilizando mucho la técnica de morderme la lengua. Así tal cual, no la encontrarás en un manual, aunque sí la contemplamos en la disciplina positiva como actuar más y hablar...